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En plena incertidumbre general, y de la particular mejor no hablamos, tratando de no perder la sonrisa...

23 noviembre 2007

Hay y no hay. Por Luis Rivera.

Personas hay que se sienten acosadas; hay personas que no saben que acosan; otros son acosados y no se enteran, tal es su idea acerca de la naturaleza de la vida: otros saben que acosan y son felices haciéndolo, tal es su idea acerca de la naturaleza de su vida.
No todo el mundo sueña lo mismo cuando sueña: no todo el mundo sueña; muchos sueñan unas veces si y otras no; hay quien nunca ha soñado; tal vez existan en el mundo dos personas que sueñen lo mismo al mismo tiempo, pero nunca lo sabrán.
Hay quien siente nostalgia de su infancia; hay quien odia su infancia; hay quien no la recuerda; hay quien no cree que la infancia sea una edad feliz, por encima del todo: yo, por ejemplo.
Una calle conduce a un solo lugar para quien la transita, cuando la transita: en otra ocasión conducirá a otro lugar; una calle te lleva a una aventura de amor; otra a vivir una desgracia; alguna a ningún sitio y sin embargo deambulas por ella: estás perdido, estás perdida.
Hay personas que nunca te dirán que te quieren; pero te quieren. Hay personas que nunca te dirán que te odian: tal vez intenten destruirte. Hay personas que te quieren y te odian al mismo tiempo. Hay quien nada, te desconocen, o son los indiferentes, que nunca te ven aunque tanto te conozcan.
Hay traiciones. Hay olvidos. Vuelven a haber traiciones. En la memoria queda un sabor amargo: la memoria es como un paladar. Perplejidad ante uno mismo.
Hay ciudades que se conocen sobradamente; que nunca se han pisado; donde nunca se irá: Nueva York por ejemplo, Manhattan, Queens, la Quinta, Tiffanys. ¿Para que ir si hemos estado allí con Audrey Hepburn? Me hice una foto en la fachada de Tiffanys y la perdí. ¿Para qué guardarla?
Hay libros que nunca están donde deben. Otros están siempre delante recordándonos que no nos hemos dignando visitarlos. ¿Para qué? Son como un familiar molesto; no le damos conversación para que no nos abrume; bastante es que viva con nosotros. Hay libros que hemos perdido entre viajes y mudanzas pero nos da lo mismo, los tenemos guardados. Tom Sawyer, por ejemplo.
Hay amores que nunca sucederán: podrían ser los mejores.
Hay amores que de los que se debería haber desistido mucho antes: acaban siendo un engorro, fomentan el complejo de culpa; pero ¿de quien de los dos? ¿O de un tercero?
Hay horas en las que uno no está. Hay horas en las que uno está. Hay horas en las hay demasiada gente.
Hay quien te mira; hay quien no te mira. No se tiene el mismo saludo para los dos. Suele suceder que el más cordial sea para el segundo. ¿Seducción? ¿Hastío? ¿Juego?
Hay creencias y supersticiones que son la misma cosa. Hay creencias que no justifican el creer en ellas. Hay supersticiones que son divertidas. Otras, creencias y supersticiones (casi todas diría yo) son detestables.
Hay quien dice "te quiero" demasiado a menudo; hay quien nunca. Los dos suelen dejar a otra persona en desasosiego.
Tenemos un cajón de la memoria lleno de mensajes que nunca hemos entregado al receptor. Queda el mensaje y el receptor se ha ido, definitivamente.
Mañana no es nunca lo que debiera ser, porque acaba siendo hoy.
Hay días de mañana. Hay días del ayer. Un solo día es el de hoy y ese es el comprometido. Ninguno más.
Nada vale más que una verdad. Cierto. Nada vale más que una mentira. Cierto. Sobre el mismo asunto, verdad y mentira pueden ser inciertas.
Cada segundo que pasa no tiene entidad alguna; no es posible sentirlo; es tiempo sin acción. Si me quedara un segundo de vida me moriría.
Hay personas que aman. Hay personas que son amadas. Hay personas que aman y son amadas. Hay personas que no aman y son amadas. Hay personas que aman a otro que no les ama y son amadas por otro al que no aman. Hay personas que lo son todo a un tiempo. Otras son muchas cosas durante mucho tiempo. Algunas nada, nunca.
Hay vida, hay tiempo. Luego ya no, ni la una ni lo otro.
Hay noches en que no se que escribir y me sale esto. Hay noches en que no se que escribir y me copio a mi mismo. Hay noches en que no se que escribir y escribo, a veces bien. Otras no.
Encontrado en este blog. Gracias Clarice.