Jam Session

Política, literatura, sociedad, música

Correspondencia: fjsgad@gmail.com
Mi foto
Nombre:
Lugar: León, Spain

En plena incertidumbre general, y de la particular mejor no hablamos, tratando de no perder la sonrisa...

07 septiembre 2010

Esa mujer, también lo diría Punset, así son

Llega mirando de frente a los hombres, se apoya en la pared y cruza los brazos. No quiere que la toquen, pero sabe que la observan, y no se incomoda. Lleva unos vaqueros azul claro extraordinariamente ceñidos que le marcan unos glúteos casi irreales, y una fina camisa de seda, de un tono rosáceo, que aun sugiriendo unos pechos no demasiado grandes provoca envidia en amigas, inquietud en sus padres y anhelos prohibidos en la mejorable fauna masculina. Cuando la orquesta se arranca con un ritmo movido hace ademán de incorporarse al baile, pero justo entonces recuerda que las mujeres bonitas, cuanto más tristes y solas, en los retratos del tiempo, más bellas salen. Y, entonces, su dignidad de mujer inalcanzable la encierra en una torre ignota, invisible, o simplemente inexistente. Se da la vuelta, y por donde sus pies la traen, ahora se la llevan. Recorre la sala deprisa y cabizbaja, y se despide silente, dejando un rumor de suspiros y un alivio de competencias aún no declaradas.


.


En el suplemento de El País, los domingos, suelen venir unos artículos muy entretenidos e ilustrativos de psicología que, en ocasiones, no tienen desperdicio. A modo de ejemplo, lean y disfruten este de Cristina Llagostera, del que me voy a tomar la libertad de colgar un pequeño fragmento:

“El inconsciente, más allá de la visión negativa que a veces se tiene de él como un sumidero de impulsos o recuerdos reprimidos, constituye una parcela enorme de la mente (se le atribuye en torno al 85% de la capacidad cerebral) repleta de posibilidades aún desconocidas.

La mente consciente se encarga de razonar, discriminar, analizar la información y tomar decisiones. La mente inconsciente actúa de manera totalmente distinta: controla las funciones involuntarias del organismo, capta y almacena toda la información de los sentidos y contiene la memoria emocional. El psiquiatra Carl Gustav Jung lo definía como un pozo inabarcable de información al que es posible asomarse para aprender tanto acerca de uno mismo como del mundo.

Las intuiciones, los sueños, los momentos de inspiración tienden un puente entre consciente e inconsciente. Nuestra mente almacena muchos datos, impresiones y percepciones que no conocemos, pero que en un momento dado pueden aflorar a la superficie. Contamos con una sabiduría que va más allá de la razón, y que se muestra de manera más clara cuanto más conectamos con nosotros mismos”.


.

En el mes de Agosto, abrazado cariñosa e inseparablemente de mi hamaca, veía, parafraseando a Howard Carter momentos antes de su célebre descubrimiento, cosas maravillosas en los periódicos:

Qué haríamos sin el maestro Mingote (pinchen, si gustan).