Jam Session

Política, literatura, sociedad, música

Correspondencia: fjsgad@gmail.com
Mi foto
Nombre:
Lugar: León, Spain

En plena incertidumbre general, y de la particular mejor no hablamos, tratando de no perder la sonrisa...

24 abril 2007

La mosca y el saltamontes -no apto para sensibles-.

Buenas a tod@s, acabo de llegar del pueblo, es tarde para estudiar, pronto para ir a la cama, mas, hace demasiado bochorno para acudir al cálido refugio de las suaves y delicadas sábanas. Creo que vendrá la tormenta, si tiene que llegar que llegue, me encanta oír llover cuando estoy en casa, dormir mientras las gotas caen en acompasada armonía, escribir con el tintineo de fondo del agua que cae del cielo, me gusta.

Todavía no he leído las noticias de hoy, tengo un retraso de dos días, espero no haberme perdido nada importante. Menos mal que no soy mujer, hembra, fémina ¿meretriz?, sino éste retraso me preocuparía aún más que el no estar al día en las noticias. Dado que no sé si la prensa trae algo digno de reseñar, os contaré por encima alguna cosilla que ha caído en la cesta de mi cosecha durante estos días.

Lo primero de todo, yo voy al pueblo en busca de calma, tranquilidad, paz, sosiego, todo ello fenómenos que coadyuvan a encontrar ese anhelado descanso. Además, aprovecho el ámbito coyuntural del pueblo para estudiar. Uno, que ya de pequeño apuntaba a las letras en detrimento de las ciencias naturales y derivados bajos en oligoelementos, no es muy amigo de la madre naturaleza y sus hijos, pero bueno, al menos los respeto, que ya es más de lo que pueden decir algunos rojos que se dicen verdes. Aunque claro, todo en la vida tiene un límite y, ese límite llegó.

Estaba yo enfrascado en el apasionante mundo del Derecho Procesal…lo de apasionante no lo digo sarcásticamente ¿eh? no vayáis a pensar mal. Apasionante, apasionante, vamos, es tan apasionante que no se si estudiarme la Ley de Enjuiciamiento Criminal o tirármela, que mal escrita está por Dios, menos mal que su contenido aunque obsoleto y anquilosado, es instructivo, enriquecedor y placentero, como el sexo, vamos, cualquier día meto el pito entre sus casi mil artículos a ver que se siente. El caso, es que me disponía a entrar en trance cuasimístico, como Santa Teresa, pero sin Santa Teresa, ¿o era sin el cómo? Cuando lo escuché. Yo pensaba que no había moscas hasta el verano y, que inmigraban como las suecas y los acondicionados para nuestra tierra, cuando Lorenzo no calentaba, sino que torraba. Pero hoy me enteré de que moscas haberlas haylas todo el año, como los mamones de ahí abajo. Lo suyo es que mueran con el frío invernal y cristalino de estas tierras leonesas, o con un matamoscas sintético que huele igual que la colonia o el olor corporal de la panadera de mi pueblo o, con un matamoscas manual en forma de mano que se agita bruscamente cuando las moscas nos enervan, pero las mas fuertes, las invencibles, las inmortales, del clan Mc Fly, ésas, durante el invierno, alimentadas no se sabe bien si por minúsculas partículas de polvo, o las mantiene vivas el deseo de incordiar a los próvidos habitantes de la casa cuando llegue el verano, son peligrosas, grandes, gorditas, enormes, ruidosas, muy ruidosas…repito, me disponía yo a ejercer de opositor propiamente dicho, cuando oí el zumbido infernal, no sabía si era una mosca, una abeja, mi padre segando el jardín con la mierda motora o mi tío después de pegarse un opíparo banquete de fabada con col, el caso es que salió de la nada y, como alterada, no se si venía de escuchar el programa de Quintero o se había enterado de que Belén Esteban ya no sale tanto en las revistas del músculo cardiaco. El caso es que la mosca puñetera, que no se cagó en la carretera, ni vino el bombero, a tirarse…con esmero, me venía buscando, no lo sabía pero me venía buscando, con lo que la muy…envistió contra mi cabeza cuando yo estaba estudiando, me arme de paciencia y no la hice nada, luego se metió en la luz mas potente y brillante de la habitación, que era la de mi flexo, con lo que salió escaldada de allí, medio frita, ¿espabiló? Que va, mas nerviosas se puso, venga a embestir contra mi pobre cocorota, con lo que perdí la paciencia, cogí el Suplemento que venía el Domingo con el periódico que tenía tirado encima de la cama, me levanté, la miré fijamente, se posó en la pared y…ya sabéis el final, lo sé, he pecado, iré al infierno de Llamazares y Greenpeace, pero no podía mas, me tenía mermado.

Pero aquí no acaban todos mis pecados, este fin de semana cometí varios asesinatos, si, asesinatos y no homicidios, pues llevaban agravante incorporado. Poco después del episodio de la mosca bajé al baño a miccionar, dicho sin eufemismos, a mear en la taza del váter, dicho coloquialmente, a echar un pis y, allí estaba, mirándome, desafiándome con su porte gallardo, bizarro y altanero. Levanté la tapa del váter y me encontré con un saltamontes verde, largo y saltón, no se como coño se metió allí, pero allí estaba y, claro, como es costumbre a mi despiste, no me enteré de que el bichito estaba allí hasta que no me había bajado la cremallera, desabotonado el calzoncillo y cogido la…ya sabéis, dado que además veo mal, para cuando descubrí que había una criatura con vida en el fondo ya era demasiado tarde para detener el torrente dorado que se aproximaba a su vía de escape, el saltamontes me miró como despidiéndome, pero yo no pude detener el chorro y le di, el hecho de que me confiese asesino, es porque me gustó, lo reconozco, porque cuando le di una vez, volví a apuntarlo y le remate una y otra vez, incluso me regocijé de mi buena puntería, lo siento, prometo no volver a hacerlo, sé que soy mayorcito para estas cosas y que como se me ocurre a mi, que leo a Neruda y, a Dickens y, a Paco Umbral…realizar esta vileza, no tengo vergüenza y, encima voy y lo casco, en fin…un saludo a tod@s.