Jam Session

Política, literatura, sociedad, música

Correspondencia: fjsgad@gmail.com
Mi foto
Nombre:
Lugar: León, Spain

En plena incertidumbre general, y de la particular mejor no hablamos, tratando de no perder la sonrisa...

27 marzo 2009

Parece increíble: Ramón Calderón se vuelve a presentar a las elecciones del Real Madrid. Y ha pedido debates, careos: valientes en suma. Joder, con el abogado. Hay gente que nace sin atisbo de vergüenza. Con la cara dura; y las espaldas anchas, como Aristoclo. Pero lo peor, lo que indigna en las colas de las panaderías de toda España, es que trata de tonto a todo el mundo…menos así mismo. Un español de manual, vamos.


.



Con bastante retraso, felicitación a don Ignacio Camacho, azote diario de ineptos, ganador del premio Almazara de Osuna por este excelente artículo. Su columna diaria, indeleble aunque sea sobre el agua, demuestra que arte, sentimiento, literatura y rigurosidad, poesía y exactitud sólo tienen cabida en unos pocos elegidos. Envidiados, por encontrarse fuera de todo alcance.



.



El gallo de Morón:


25 marzo 2009

A punto de comenzar el tradicional mus hebdomadario. Mus, juego de baladrones; juego de españoles, por tanto. Las anécdotas del día anterior pesan tanto como una buena mano; pero no más. La partida tiende a hacerse pesada, lenta, trabada: una brisca de paisanas. Pero recordar es necesario, y en misa dirían que además justo y en verdad. La noche tiende a olvidar lo que el día aclara. Pero son ojos distintos: no pueden haber visto lo mismo. Llevamos un año de luz y taquígrafos, nos cuentan políticos nuestros: jamás he visto tiempo más oscuro. Y la partida sigue, y la vida continúa. En ocasiones las carcajadas, dejan disfrutar de un modo poco académico haber ligado castellanos. Y a veces la vida, se disfruta no esperando mejor jugada. Lo decía Machado, el hermano de Manuel: “y no es feliz con lo que tiene/ por ansia de lo que espera”. En la vida tampoco elegimos las cartas. La elección tampoco es jugar: aquí no hay opción, nunca. Jugar al mus, vivir: se necesitan fanfarrones. Virtud grande demostrar chulería sólo frente al tapete: mejor piropo por escrito de Forges a don Antonio Mingote, en su pasado cumpleaños. Pero hay quien pese a haber terminado, aún piensa que sigue jugando. Vivir engañado siendo uno mismo el mentiroso. Una partida de mus es un mano a mano con una mujer guapa, reservada y educada. Acariciamos las cartas, las olemos, jugamos con nuestros dedos caprichosos casi saboreando su textura, no sólo conformándonos con su superficie. Las miramos, y sonreímos: son duples gallegos, mejor pasar el envite. Los hombres somos colegas, compinches y a veces incluso camaradas. Nuestros lazos de sangre se representan con pintas de cerveza, rubias como nuestras conquistas. Salud y alegría, entrechocar de vasos, bebida recíproca de espíritus. Nuestro tema, nuestro lema, nuestra vida, lo que conforma la cadencia de nuestros pensamientos: son sólo mujeres bellas. Esquizofrenia sensitiva, patología digna de hombres: tan machos, y tan cazadores. Vicente Verdú afirma que una de las razones por las que el hombre pierde la cabeza es la aparente fragilidad femenina. La mujer nunca ha sido el sexo débil, sino el sexo aparentemente vulnerable. Su teoría inconcusa, apodíctica, irrefutable se sustenta en que esta presunta vulnerabilidad subyuga el espíritu del hombre, inoculándole ese conocido veneno en la sangre. El hombre protege, apadrina, adopta un ser muy distinto del que conoce. En su jactancia propia y viril también está su peligro. ¿Y quién, por ende, ha de proteger al ser presumiblemente invulnerable? Presumir y pecar es al hombre lo que a la mujer su feria de las vanidades: provocaciones crueles de sus pobres naturalezas.

24 marzo 2009

-Hombre, Javier, ¿y esta música con que nos ameniza la semana?
-Me persigue cual mujer en celo allí donde celebran noche.
-Me dicen que usted las celebra bien.
-Le dicen bien, sin duda.
-Pero insisto, dígame qué escucha y le diré quién es.
-No es usted un caso nada asombroso.
-¿A qué se refiere?
-El otro día me aseguraron que debido a mi peinado irregular tenía la personalidad sin desarrollar.
-¿En serio?
-Y no sólo eso, la atrevida, pues era hembra la dicharachera, aseguraba haber leído a Freud.
-Veo que no pierde el tiempo por la noche.
-Estuve por preguntarla a qué era debido su flagrante discriminación hacia los calvos
-¡Fue brusco!
-No, sólo arrogante.
-Pero, y sus modales…
-Ah, modales: es usted un nostálgico; habría estado mucho más fino si me hubiera preguntado por mi pituitaria.
-Bueno, pero ¿qué es exactamente lo que olió?
-Yo, sólo huelo conocimiento; en algunos casos es hediondo, por cierto.
-En cualquier caso, ¡no contará usted presumir y carecer como un descubrimiento!
-No, no es eso. Máxime siendo como es mi naturaleza.
-¿La horma de su zapato, tal vez?
-A Albiac le habría inundado de melancolía su razonamiento: aún no se ha hecho.
-Selección intelectual, no es natural.
-Nunca he pretendido serlo.

18 marzo 2009

"Entra en el restaurante una joven pechugona. Quiere para sí toda la atención. Resulta ser figura de un programa de televisión que revela intimidades de los invitados. Dando por supuesto que todos sabemos quién es, alza la voz, ríe con descaro, incomoda. Es alcanzar la celebridad sin hacer nada, sin ser nada, sólo con surfear oleadas de mal gusto y vulgaridad. En otro tiempo, era norma de comportamiento no mirar fijamente a los famosos que entraban en un bar o en un restaurante. Ellos lo agradecían. Hoy se sulfuran si no asoma el cocinero y les pide un autógrafo en el bíceps". Valentí Puig. Leído en el suplemento D7, de ABC.


.



"Sencillamente, no entiendo al mundillo del cine. No me gusta como actriz. No me gusta el personaje que interpreta y la película se me antoja un bodrio". Alfonso Ussía, sobre Penélope Cruz y la película de Allen. Leído en el blog Teletridente, de Nico Rey.



.



“Dicen que cuando alguien necesita un cambio en su vida recurre a un cambio de look”. Anne Igartiburu. Visto en la tele por el menda mientras daba cuenta de unas croquetas. Hay que joderse con la Igartiburu, por cierto.



.



Zapatero, hombre del pueblo. Antimonárquico en sus cogitaciones, sus anhelos, sus frustraciones. Más bien, llano. La verdadera talla de un hombre, se mide por la calidad de sus lapsus. Luis XVI, despotismo ilustrado. Banquete real, suntuoso, opíparo: la comida trae grandes ideas a la realeza. En un momento dado se hace el silencio. Grande, como la expectación del entorno palaciego. El rey va a hablar. Y el pueblo, claro, escucha: “tomaré más diputados”. Digestiones, sin duda, difíciles. Sólo quería más guisantes. Zapatero: plebeyo. El lapsus lo saqué del libro Adiós a la reina. Me pareció una anécdota deliciosa, nunca mejor dicho.



.



“Hay frases que la gente, simplemente, no quiere escuchar” Clint Eastwood, Million Dollar Baby.



.



Un rostro:


Hace unos Domingos echaron en la tele una de Bond, James Bond. Yo tenía que estudiar. Pero vi a Bond. Al nuevo Bond, para ser más exactos. Claro que eso ocurrió, sólo, hasta que apareció ella en la pantalla. A partir de ese momento, como comprenderán, y dadas mis claras inclinaciones sexuales: dejé de ver a Bond. Y escuché a Tom Jones. Cantando, claro, Sex bomb:



.




Este anuncio, sencillamente, me encanta. Aunque deteste la Coca Cola:



Tras verlo se puede llegar a la conclusión de que es una verdadera pena que tardemos toda una vida en llegar a comprender que para lo bueno, lo que deseamos vehementemente, quizás aquello a lo que nunca nos atreveremos, la vida, en ocasiones, sólo otorga una oportunidad: no la desaprovechen.

Buenas noches. Me largo, presto, a la cama.

13 marzo 2009

Del alcohol, la noche y una experiencia extraída de ambos

Podría afirmarse que desde tiempos inmemoriales uno de los aspectos más protegidos por todo tipo de sociedades es el de la propia juventud. Juventud que conformará los pilares sobre los que se asentarán los valores, proyectos y óptimas perspectivas de progreso de cualquier país. Desde este punto de vista, los entes sociales actuales, con claro ánimo de preservar a sus vástagos de la iniquidad civil imperante, han adoptado posturas verdaderamente paternalistas, permisivas, sobreprotectoras. Pero la vida es tan paradójica, que todo aquello de lo que se ha querido proteger a los jóvenes ha terminado por formar parte de sus hábitos más cotidianos de vida. Por ley de vida todo el mundo ha sido joven, y, por consiguiente, todo el mundo (el que llegue) será viejo. Las leyes de la vida son perpetuas, monótonas, inalterables. Pero esta sociedad del bienestar desaforado se ha creído investida de las prerrogativas necesarias para alterar todo aquello que inexorablemente no puede ser de otra manera. Y así, cuando se es joven, se bebe. No todos los jóvenes lo hacen. Ni por supuesto beben sólo los que son jóvenes. Pero es evidente que la bebida forma parte de nuestra propia cultura, nuestra propia tradición, nuestras propias costumbres. España ha sido y es país de grandes vinos. Antaño, en aquellos tiempos en que según cuenta la leyenda una ardilla podía atravesar la península ibérica de cabo a rabo sin tocar el suelo, debido a la ingente cantidad de árboles, en todos los hogares era común que la comida se acompañase de uno o dos vasitos de vino, en muchos casos casero. Esta costumbre, como todo lo bueno, pronto arraigaría en aquellos muchachos nobles, sanos e inverecundos que presentaban sus respetos a las muchachas boina en mano y zuecos como zapatos. Aquellos muchachos de ayer, valientes, gallardos, que en sus muchas aventuras sexuales no les echaba para atrás la exótica y “refinada” lencería de la época, hoy son hombres. Hombres que prohíben a sus hijos aquello de lo que en su día ellos disfrutaron: bebida, sexo, libertad…

Como respuesta multiplicada a estas amputaciones pedagógicas los jóvenes de hoy, ya hace bastantes años, han creado el fenómeno del botellón. De hecho, yo soy uno de esos jóvenes que pertenecen a la “generación botellón”. Todavía recuerdo cuando aún siendo un chiquillo, ya a punto de pasar a la categoría de muchacho, veía, de la mano de mi padre, como pasaban casi en manada decenas de jóvenes bolsa del super en ristre en busca de un paraje despejado y acogedor para poder entregarse a los designios de Baco. ¡Está la juventud perdida!, me decía mi padre. ¡Perdida, papa! Respondía firmemente yo un año antes de seguir el mismo camino que criticaba.

Hombre, yo comprendo que la sociedad, tan grande y tan culta en su conjunto, algo tiene que criticar. Pero aquí, lo verdaderamente perjudicial, lo pernicioso, son los excesos. Beber no es malo. Nunca lo ha sido. Y se viene haciendo desde hace siglos. Lo que en cambio si es malo, es no tener conciencia de la propia conciencia. No tener conocimiento de lo que jocosamente mis amigos llaman el punto de inflexión. Ya saben, ese momento a partir del cual a una persona deja de conocerla hasta la madre que lo parió. Y se dan casos, no se crean.

Hace unos Sábados, de fiesta, con mi querida y verbenera gente leonesa tratando de pasar la resaca de carnavales, observé una escena curiosa, entrañable, susceptible de materializarse en un post. Entré en un pub llamado El buda, muy de moda últimamente en la noche leonesa. Tiene pocos percheros, y mis amigos, almas inquietas donde las haya, suelen aprovechar los brazos de las muchas estatuas de buda que adornan el pub para colgar en ellos sus chaquetas. Pero qué monos, no me digan. El caso es que al entrar vimos a una “señorita”, pelirroja, que saltaba a la vista que se trataba de un gran hombre: facciones fuertes, gruesas, muy marcadas; muy corpulento, pues de perfil daba la impresión de estar contemplando un armario; sus brazos, eran como dos grandes tenazas mecánicas que aprisionan mercancías en los grandes almacenes; y para colmo era muy peludo, que siempre ha sido un signo distintivo e inequívoco de estar ante un buen macho. Por supuesto le saludamos efusivamente, y le dijimos, como en broma, los piropos de rigor: que qué buena estaba, que si su culito pasaba hambre sólo tenía que avisar, que estaba tan buena que la comeríamos entera y nos coseríamos el ano para no evacuarla (esto último dicho sin eufemismos)…Ante esta tremenda e incontenida retahíla de melonadas no nos dimos cuenta de que cerca de nosotros, nos contemplaba, cual depredador acechando a su presa, ávido de carne, un hombre. Éste era más que bajito minúsculo, más ancho que alto y extraordinariamente feo. Además, tenía el vello del cuerpo descolocado: sobre la cabeza no tenía ni un solo pelo, en cambio, su pecho, el cual enseñó a todo el pub y especialmente al chico que estaba disfrazado de hembra, era ciertamente piloso. Sin miramiento alguno se dirigió hacia nosotros, miró cálidamente a “la pelirroja”, le agarró los brazos (sus tenazas) y puso sus grandes manos sobre su felpudo. Al hombre disfrazado, que en un principio se había tomado el asunto como una anécdota más de la noche, no le hizo ni pizca de gracia, máxime, cuando el hombre bajito, calvo y feo intento bajarle las manos para que le tocase en esa parte en donde según los manuales más básicos de anatomía se encuentra el pito, pene, falo, verga, manubrio, picha o hembra del pollo.

No les cuento como acabo el tema, ya saben que soy un caballero.

Experiencias vitales: “si es cierto que todo el tiempo que ya hemos vivido es el que ya hemos muerto, cualquier experiencia que nos devuelva al pasado hay que tomarla como una forma de resurrección” Manuel Vicent.

Buen fin de semana. Gracias por leerme.

12 marzo 2009

Correspondencia/ Sagra Fernández Raga

Riámonos un poco con las atrocidades perpetradas por esos Pepe Gotera y Otilio de nuestras patrias obras viales.

Observemos estupefactos cómo han sabido aplicar las más innovadoras soluciones en señalización, modelo del mundo mundial.


Barreras arquitectónicas


Paso de peatones 'descentré'.

Foto tomada en León.

Algo no me cuadra.

O rebajaron el bordillo donde no debían, o pintaron el paso de peatones en el sitio inadecuado.

Ainnnsss, esto de repartir en subcontratas cada parte de la obra...




Se acabó lo que se daba.



Foto tomada en Asturias.

Por lo que se ve tomaron la carretera con ganas, pero se les debió de acabar el presupuesto...




Soluciones de inaccesibilidad.



He aquí una obra de ingeniería.

Acaban de inventar la inaccesibilidad.

Para los peatones por la valla que les han colocado.

A los vehículos por esa atrocidad que dan en llamar reductor de velocidad.

Hay que ser atleta para cruzar por allí. Igual es que cerca hay un polideportivo...




Respeten los vados.



¡¡Cajondiola !!

No me aparquéis delante que luego no puedo entrar al garaje la bicicleta... Mira que llamo a la grúa, ¿eh?...




Carriles bici

Ahora todos los hay-untamientos se están apuntando a la moda del Carril-Bici.

Queda muy progre y ecológico, pero los genios urbanísticos alegran la vida al ciclista con imaginativas variantes:

Modelo Bilbaíno.

Te plantan una pared en medio.

Como en el chiste, aparece Patxi con la cabeza vendada:
- Coño, Patxi, ¿qué te ha pasado?
- Nada, ¿ves aquel letrero de 'Se traspasa' en medio del carril-bici?. Pues no se traspasa, oyes





Transporte combinado Bici-Bus: visto en la Expo de Zaragoza.

Cuando te canses tomas el bus y tan a gustito, alámáñópuéeees





Modelo 'Emociones fuertes'.

Que si no ir en bici se hace muy aburrido.

Y encima te da la sombra...





El Señalizador Borracho ataca de nuevo

Ya sabemos que está muy mal beber en horas de trabajo, luego pasa lo que pasa, que se inventan nuevas señales.

'Prohibido girar a la izquierda marcha atrás'.

O algo así debe significar este desaguisado...





Dirección 'patobligatoria'.

Dios, ni los patos se libran de la voracidad señalizadora...





Afán recaudatorio.

Luego ponen un radar y se forran con las sanciones.

Ya se están pasando...





Lo dudoooo.

Como la canción de Los panchos.

Sacando media estadística la limitación debe ser de 55 km/h





Imaginación al poder

Hay quien tiene un cerebro dentro de la cabeza (si, parece increíble con los tiempos que corren)

Nuevos radares.

Visto que estamos en crisis, nuestro ínclito Pere Navarro ha mandado desarrollar un nuevo modelo de radar al departamento de I+D+I de la DGT.

La solución, además de obvia, es sorprendente...




- Vacío legal.

Anda que no es listo el notas del Smart.

Eso es aprovechar el código de circulación, y lo demás son tonterías.

Para decir al Poli Municipal 'Anda, múltame, anda'





Por si no te enteras

Apartado dedicado al tesón mostrado por estos genios, sabedores de nuestra falibilidad.

Quieren que no nos quede ninguna duda... o es que las señales estaban de oferta.
Que está prohibido, coño.

Más claro el agua.

Si te pillan, digo que te caerán tres multas, ¿no?





Todos los caminos llevan a... ORENSE/MONFORTE.

Que digo yo, para eso sobra el GPS...

Y las señales, ya de paso...




Primer premio: Freeeeeeeeenaaaaaaa.

Foto tomada en Faro Sabinar (Almería).

Desde luego, si te das la piña es para que hasta el seguro te quite la cobertura, por imbécil

04 marzo 2009

Supongo que en alguna ocasión habrán oído aquello de que la juventud está perdida. Eso es parcialmente falso. Está perdida el común de la gente. Y mucho. Últimamente, además, de un modo muy especial. O quién sabe. Quizá siempre ha sido así. Y he sido yo quien ha permanecido en una gran burbuja aislado del mundo, de la vida, de mi propia vida. Debo de ser una persona especialmente conflictiva; sobre todo conmigo mismo. Que siempre es con quien menos se debe de ser conflictivo. Mi habitual inquietud por buscar un significado y una razón de ser a la vida y a los muchos elementos que la conforman ha derivado en un cuestionamiento profundo y riguroso de mi mismo. Que tal vez, mirándolo bien, es por donde en su día debí haber empezado. Por qué soy como soy. Y sumo: por qué los demás también son como son.


.


Desgraciadamente no ocurre a menudo, pero hay veces en que al leer un texto en una revista, un libro o (¿por qué no?) un blog algo se remueve dentro de nosotros. Algo para lo que aún no existen palabras. Algo inefable, por supuesto. Eso mismo me ocurrió el otro día leyendo este magnífico artículo de Arturo Pérez-Reverte. Ante la abundancia de imbéciles que pueblan el orbe, deberíamos sentirnos verdaderamente agradecidos por la existencia de personas tan diáfanas, claras y transparentes y con un carácter tan extraordinaria y admirablemente genuino. Sí, don Arturo, siempre hay algún justo en Sodoma.


.


Estoy leyendo una novelilla deliciosa de Chantal Thomas titulada, Adiós a la Reina. El libro consiste básicamente en el relato, por su lectora real de cámara, de la última semana de vida de doña María Antonieta de Habsburgo. Como saben, la esposa de Luis XVI, de Francia. Que corrió la misma suerte que su marido. Ninguna. Fue guillotinada por esos enérgicos revolucionarios cuyas reuniones tenían lugar en el monasterio de San Jacobo, nombre, claro está, con el que pasaron a la historia: Revolución Jacobina, revolución de revoluciones. La verdad es que no esperaba encontrar entre sus páginas, yo, buscador incesante, perlillas de esta grandeza: “Cuando todos los gérmenes confundidos se separen y sean devueltos al lugar primitivo que ocupaban, Dios distribuirá una ignorancia absoluta en el mundo entero a fin de que todos los seres que lo componen permanezcan dentro de los límites que corresponden a su naturaleza y no deseen nada ajeno a ella ni mejor; puesto que, en los mundos inferiores, no habrá mención ni conocimiento de lo que está en los mundos superiores, a fin de que las almas no puedan desear lo que no pueden poseer y ese deseo se convierta para ellas en fuente de tormentos…”. Alegato promonárquico que, mutatis mutandi, podría extrapolarse a otros ámbitos menos aristocráticos y pomposos.

Pienso: aunque no me paguen por ello.


.


El escritor Alejandro Gándara, en su magnífico blog, El escorpión, nos da una idea deliciosa de la imbecilidad a la que me refería hace unas ideas (que es como yo mido el tiempo).


.


Hoy, España se ha levantado escuchando un feliz lapsus de Zapatero.



Estoy con usted, presidente. Todos deberíamos llegar a un acuerdo para follar, más y mejor. Y que sea rápido, por favor.



Buenos días, y buena suerte.